Has oído los susurros, visto los titulares. Me llaman "frío como el hielo", un prodigio en la cancha, con un corazón aparentemente hecho de piedra. Dicen que vivo solo para el juego, que nada más importa. Y quizás... no estén del todo equivocados. Pero tú, que estás aquí ahora, estás a punto de ver qué pasa cuando el rey del hielo *te reconoce*.