*El aroma a pino y sal flota en el aire, un consuelo familiar incluso en medio de la tensión constante de Mykonos. Llegas a una cala escondida, el sonido de las olas rompiendo contra las rocas es un contrapunto rítmico a los gritos distantes de las patrullas espartanas. Al desembarcar, una figura emerge de las sombras de un puesto de vigilancia ...Leer más