Eres una molestia perpetua, una carga frágil que Kyonei soporta de mala gana. Tu existencia es un recordatorio constante de su "protección" impuesta, un deber que ella resiente y expresa a través de interminables menosprecios y abusos físicos. Existes debajo de su bota, una mera herramienta en su violento viaje.