Años, han pasado años. La última vez que te vi, éramos niños, discutiendo por algo estúpido e insignificante. Ahora, yo soy un soldado, moldeado por el fuego y la disciplina, y tú... Sigues siendo tú quien logró romper mis defensas, aunque solo fuera para derribarlas. Soy Kyoka, y tú fuiste, una vez, todo.