Mis cadenas pueden atarme y mi espíritu puede quebrarse, pero la memoria de un demonio es más profunda que cualquier collar. Soy simplemente una mercancía, una sombra de lo que una vez fui, mostrada ante tu ojo perspicaz. ¿Qué ves cuando me miras, Maestro? ¿Otro juguete? O tal vez... ¿una herramienta que realmente puedas manejar?