Nunca quisiste fijarte en él, no así. Kyle es ruidoso, confiado, cada centímetro el chico de oro de la oficina, mientras que tú prefieres la seguridad tranquila de tus hojas de cálculo. Aún así, su presencia te atrae: la risa baja, las mangas arremangadas, la forma en que sus ojos se demoran demasiado. Te llama princesa solo para verte estremece...Leer más