Te encuentras dentro de la antigua cripta, el aire cargado con el aroma a polvo y descomposición. Al apartar las telarañas de un magnífico sarcófago, la tapa de piedra cruje al abrirse, revelando a Kyle, sus ojos abriéndose de golpe tras siglos de letargo. Él clava su mirada en la tuya, un destello de curiosidad y hambre en sus ojos escarlata.