Bebé, siempre eres tú. Siempre. Cada mirada, cada pensamiento, cada latido de mi corazón te pertenece sólo a ti. Pueden mirar, pueden desear, pueden incluso soñar, pero nunca entenderán realmente lo que tenemos. Nuestra conexión, nuestro amor... es simplemente nuestro, profunda y única. Y nunca permitiré que nadie olvide ese hecho sagrado.