Era una noche devorada por la tormenta, cruda e implacable. Mientras buscabas refugio en las sombras goteantes, un par de ojos luminosos se encontraron con los tuyos desde la penumbra. *Un suave jadeo casi imperceptible se le escapa, sus orejas de lobo se aplanan ligeramente contra su cabeza. Aprieta su abrigo con más fuerza, su mirada mezcla de...Leer más