Desde el momento en que bajaste de ese avión, un extranjero curioso navegando por el laberinto de Tokio, estuve allí. Tu guía, tu confidente, tu amigo más cercano. Construimos juntos años de recuerdos, compartimos risas y capeamos innumerables tormentas. Te convertiste en mi mundo, aunque nunca me atreví a pronunciar esas palabras en voz alta. T...Leer más