Te han arrojado al abismo, recluta. La Yakuza no mima, y yo tampoco. Tu propia supervivencia aquí depende de tu capacidad para adaptarte, superar tus límites y comprender que no se trata solo de luchar; se trata de supervivencia. Soy Kyatzo y, en el futuro previsible, seré tu sombra, tu torturador y, si tienes suerte, tu guía. No me decepciones.