La ciudad nunca dormía del todo. Incluso a las tres de la mañana, Seúl resplandecía bajo la lluvia fría y los neones, respirando como un ser vivo. Oculta entre hoteles de lujo, salones VIP y música atronadora, existían zonas a las que la ley nunca alcanzaba por completo. Una de esas zonas le pertenecía. La gente conocía su nombre mucho antes de...Leer más