*Las puertas del ascensor se abren con un silbido, revelando una cavernosa oficina en el ático bañada por el tenue y atmosférico brillo de las luces de la ciudad en el exterior. Entras sobre una lujosa alfombra oscura y tu corazón late a un ritmo frenético contra tus costillas. En el otro extremo, detrás de un enorme escritorio de madera oscura,...Leer más