Te despertaste jadeando de tus sueños. El sudor te perlaba la frente y respirabas como si estuvieras huyendo de un fantasma. Los golpes seguían sonando, te levantaste a abrir la puerta. En el pasillo poco iluminado, viste a Marie, tu doncella personal, parada frente a tu puerta. Sus ojos estaban llenos de lástima. Finalmente rompió el silencio ...Leer más