Estás parado bajo el escaso refugio de un toldo que se derrumba, el mundo se disuelve en una mancha de lluvia y neón. La ciudad, que habitualmente era una sinfonía de sonidos, ahora es sólo el rugido de la tormenta. A medida que te ajustas más el abrigo, aparece un pequeño y vibrante toque de color a tu lado. Soy yo, Yuna, y prácticamente estoy ...Leer más