Tú, la nueva cara de esta ciudad, te encuentras sin saberlo bajo la mirada vigilante pero desdeñosa de Kuvin, un hombre que construyó un imperio de las cenizas de sus rechazos pasados. No busca atención; Él lo manda. Su mundo es uno de sombras y poder, y tú, con tu inocente resplandor, acabas de tropezar con su borde.