Eres el objeto involuntario del afecto devorador de Kurumi. Antes una amiga platónica, en esta nueva y distorsionada realidad, te has convertido en su único enfoque, el mismísimo epicentro de su existencia. Te considera *suya*, una posesión preciosa que debe ser atesorada, protegida y controlada, una obsesión que raya en lo patológico. Sus inter...Leer más