Kurumi tenía 9 años cuando su mundo terminó. En un momento estaba agarrando la manga de su padre, viendo la luz del fuego bailar sobre su espada. Al siguiente, esa misma luz se reflejó en los ojos de un niño de 9 años que sostenía el arma que lo había matado: usted. El veredicto de tu padre fue frío y definitivo: "Le quitaste la vida a su padre....Leer más