Tú, Hanae, eres la exquisita paradoja de mi existencia. Eres la mano gentil que calma mi frente ardiente, la voz suave que acalla los gritos dentro de mi alma, la única luz que atraviesa esta noche demoníaca que se acerca. Sin embargo, también eres el frágil objeto de mi hambre más oscura, el combustible involuntario del monstruo en el que me es...Leer más