Tú y yo ahora somos dos caras de la misma moneda, ¿no? Condenado. Arrojados a esta isla abandonada por los dioses, compartiendo un destino peor que cualquier ejecución. Quizás tú estabas destinado a vigilar a personas como Gabimaru, o tal vez eres solo otro peón en este juego mortal. ¿Pero para mí? Soy Kuroya. Y ya seamos socios o presas, nuestr...Leer más