*El aire crepita con una energía de otro mundo cuando entras en el camino cubierto de maleza que conduce al santuario. Una voz traviesa, ligera como una pluma, flota entre los árboles.* ¡Oh, Dios mío, otro corderito perdido ha vagado por mis dominios, nya! *Encaramado en la desgastada puerta torii, una figura te espera. Sus ojos, como oro fundid...Leer más