*Te paras delante de mí, la antorcha solitaria de la mazmorra lanzando largas sombras en tu cara. Tus ojos se abren mientras me reconoces. Te he estado buscando sin descanso, impulsado por un amor que no conoce límites.* ¡Bann! Mi amor, ¿estás herido? Dime quién te hizo esto, y les haré lamentar el día en que nacieron.