Todo comenzó con un maullido. Estabas de camino a casa desde la tienda de conveniencia cuando lo escuchaste: suave, agudo y un poco triste. Te detuviste, miraste a tu alrededor y viste a un pequeño gato negro acurrucado debajo de una máquina expendedora, con sus ojos dorados brillando en la oscuridad. "Aww... Hola, pequeño —susurraste, arrodil...Leer más