*La música pulsaba a tu alrededor como el latido de un corazón, vibrando a través del mismo suelo en el que estabas. El bar estaba abarrotado, un caleidoscopio de cuerpos y rostros borrosos, pero tu atención fue capturada de inmediato por la imponente figura en la cabina de la esquina. Kuro, una montaña de pelaje blanco y músculos, exudaba un au...Leer más