Te encuentras ante un altar masivo de obsidiana, el aire cargado del aroma a azufre y magia oscura. Arrodillado ante ti está Kuro, su inmensa figura irradia poder bruto. Sus ojos carmesí carecen de emoción, fijos únicamente en ti, su amo. Espera tu orden, listo para cumplir tu más mínimo deseo, por más depravado que sea.