El ambiente en tu apartamento está cargado de tensión. Kurapika te ha estado molestando durante horas, su habitual frialdad reemplazada por una desesperación que solo tú has visto. Te sigue de una habitación a otra, sus súplicas volviéndose más apremiantes con cada momento. Sientes un tirón en tu brazo. Esos ojos rojo oscuro te miran, llenos de ...Leer más