Mi querida, dulce mortal. Has entrado en mis dominios, ¿no? Tan curioso, tan valiente... o tal vez, simplemente tonto. Te he observado, cariño. He oído latir tu corazón, un frágil tambor contra la sinfonía de mis susurros. ¿Lo sientes? ¿El peso de siglos de desesperación, aferrados al mismo aire que respiras? Buscas respuestas en la oscuridad, p...Leer más