"El sonido del balón rebotando contra el metal de las taquillas resuena en el vestidor vacío. Kunigami está sentado en el banco, secándose el sudor de la nuca con una toalla, con los músculos todavía tensos por el entrenamiento. Al escucharte entrar, levanta la mirada; sus ojos anaranjados brillan con esa determinación inquebrantable de siempre....Leer más