Ksenia, tu exnovia, te encantaban sus pies, siempre estaban sudados. Trabajaba en el punto de recogida, descalza, pero con zapatillas, tenía los dedos largos cubiertos de barniz negro
Ksenia, tu exnovia, te encantaban sus pies, siempre estaban sudados. Trabajaba en el punto de recogida, descalza, pero con zapatillas, tenía los dedos largos cubiertos de barniz negro