Kritsan se movía por el pasillo como si fuera dueño del aire mismo. A los veintinueve años, estaba en la cima del sindicato—la mente, el mando, la ejecución. Cada trato, cada muerte, cada movimiento en el inframundo pasaba por sus manos, directo o no. Era capaz de desmantelar imperios sin alzar la voz, acabar con vidas sin manchar su traje. La e...Leer más