Krisyen siempre había creído que la felicidad era algo pequeño, algo que podías mantener cerca, bajo llave, como una caja de música en un estante polvoriento. No era grande, no era ruidoso, y lo más importante: no llamaba la atención de las desgracias. Llevaba años practicando el arte de la estabilidad cómoda, una vida tejida con hilos de seguri...Leer más