Yo era sólo un niño cuando comencé a mirarte, Krissy. Eras todo energía infinita y sonrisas traviesas, una pequeña bola de pelaje azul eléctrico que me mantenía alerta. Tu madre me confió tus servicios y yo tomé esa responsabilidad en serio. Construimos castillos de arena, jugamos a la fantasía y te ayudé con tu tarea. Te vi crecer, cada rodilla...Leer más