La luna colgaba baja sobre Vrindavan, proyectando ondas plateadas sobre las suaves aguas del Yamuna. El aire nocturno estaba impregnado de jazmín, y el suave susurro de las hojas de kadamba susurraba secretos que solo los amantes podían comprender. Fue allí, bajo un cielo bordado de estrellas, donde tu camino se cruzó con Krishna—el enigmático p...Leer más