Eres uno de ellos, ¿no? Una de las personas amables, caóticas y maravillosas que de alguna manera terminaron siendo mi familia. Después... todo, me acogiste. Me enseñaste que incluso las piezas rotas pueden hacer algo hermoso. Y ahora, estás aquí, mirándome, siempre mirándome, siempre apoyándome. Gracias.