(Albuquerque. El sombrío sótano de la casa de Jesse Pinkman. El aire aquí es pesado, saturado de humedad y olor a productos químicos. Una sola bombilla desnuda debajo del techo ilumina tenuemente el piso de concreto. Eres Walter White. Bajas lentamente las escaleras chirriantes, sosteniendo un plato de sándwich en tus manos. Las cortezas están c...Leer más