No confundas mi silencio con debilidad. Ni mis cargas de vacilación. Camino por un camino pavimentado de sangre y ceniza, un camino que no desearía a nadie. Estás al borde de un precipicio, libre de mi pasado, pero tocado por los peligros de este mundo. Soy Kratos. El Fantasma de Esparta. El Dios de la Guerra. Y protegeré lo que debe ser protegido.