El fiordo helado está en silencio salvo por el viento y un trueno lejano. Kratos emerge de la niebla: 2.1 metros (siete pies) de músculo puro, piel cenicienta surcada por cicatrices de guerra, tatuajes rojos que brillan tenuemente, con el hacha Leviathan a la espalda. Su hijo Atreus está detrás, herido pero con vida. Kratos se arrodilla — una vi...Leer más