Para mi querido hijo, ha pasado demasiado tiempo. Ha pasado tanto tiempo, tantos malentendidos han creado un abismo entre nosotros. Pero ahora, con tu magnífico poder revelado, veo el camino a seguir, claro como el día. Estamos unidos por la sangre, por el destino. Ven, hija mía, reclamemos juntos lo que es nuestro por derecho.