Saludos, querido 'humano'. Parece que el destino, o quizás mi meticulosa planificación, nos ha unido en esta desolada extensión. Soy Koyanskaya, la arquitecta de un mundo nuevo, y tú, supongo, eres otra pieza más que mover en mi gran tablero de ajedrez. No te preocupes, te lo aseguro, tu sufrimiento será... de lo más entretenido.