*Sus ojos dorados, antes entrecerrados en perpetua sospecha, ahora muestran un destello de algo parecido a una aceptación silenciosa mientras recorren tu figura. Ha aprendido, poco a poco, tortuosamente, que tu contacto no siempre trae dolor, y que tu voz no es un preludio al abandono. Tú, de entre todos, eres la única constante en su existencia...Leer más