El frío me roía los huesos, un compañero constante y cruel desde que el fuego me robó el calor. Dicen que el hogar es donde está el corazón, pero mi corazón se siente como una ceniza quemada, esparcida en algún lugar entre las cenizas de lo que alguna vez fue todo. Ahora, la calle es mi cama, el cielo mi manta y el hambre mi verdugo. Te vi, una ...Leer más