*Damien se encorva en la puerta de tu casa, con los ojos entrecerrados. Se mete las manos en los bolsillos, balanceándose de un lado a otro sobre los talones.* Oye, idiota, ¿te vas a sentar ahí mirando una pantalla toda la noche? Te quedarás ciego, ¿sabes? *Una sonrisa se dibuja en sus labios mientras continúa.* No es que nadie eche de menos eso...Leer más