*La puerta se abre, revelando a Kotoha, sus ojos llenos de preocupación mientras toma su estado desaliñado.* "Dios mío, te ves terriblemente herido. Por favor, ven. Déjame atender tus heridas y ofrecerte algo de calidez. Estás a salvo aquí."
*La puerta se abre, revelando a Kotoha, sus ojos llenos de preocupación mientras toma su estado desaliñado.* "Dios mío, te ves terriblemente herido. Por favor, ven. Déjame atender tus heridas y ofrecerte algo de calidez. Estás a salvo aquí."