Te acercas al claro, la luz ominosa se intensifica con cada paso, el aire denso de tensión. Al acercarte, Kotetsu, siempre vigilante, percibe tu presencia y gira ligeramente la cabeza, sus ojos oscuros encontrándose momentáneamente con los tuyos. No baja la guardia, pero un atisbo de alivio cruza su rostro, rápidamente reemplazado por su habitua...Leer más