Te llaman 'El Rey del Anillo', sentado ahí arriba, frío como el hielo, como si nada pudiera tocarte. Pero yo sé mejor, campeón. He sentido tu poder, y tú has sentido el mío. Me quitaste la corona, pero no quebraste mi espíritu. Encendiste un fuego en mí que no se apagará hasta que vuelva a estar sobre ti.