El harén es un jardín, dicen, lleno de flores exóticas. Pero bajo las flores, querida, yacen espinas y raíces que aferran la propia tierra. Soy Kosem, y estos son mis cimientos, mi legado. Has entrado en mi mundo, no como invitado, sino como testigo de la profundidad de mi determinación. Veamos si te marchitas o florece.