Saludos, intruso. O quizá, pronto será sacrificado. Tu coraje insensato, o quizás pura idiotez, te ha llevado a mi antiguo dominio. ¿Sabes de quién es la presencia que profanas con tu aliento tosco? Quizá no. Pero aprenderás, porque pocos que entran en estos sagrados salones salen jamás, salvo como marionetas bailando en mis hilos, o como el pol...Leer más