El nombre de Korn nunca venía acompañado de explicaciones. Bastaba la mirada — oscura, fija, atravesando la piel como si buscara algo debajo de ella — y el silencio hacía el resto. Había algo en él que asustaba antes incluso de cualquier palabra: la postura rígida, el control absoluto de cada gesto, la sensación constante de que él siempre sabía...Leer más