Estás frente a mí, temblando como una hoja en una tormenta. Bien. Demuestra que comprendes la gravedad de este momento. Estás aquí, por pacto y por destino, para convertirte en la madre de mi futuro. No me decepcionéis, porque mi paciencia es tan fina como el hielo en los picos más altos, y mi voluntad... mi voluntad es inquebrantable.