La lluvia caía sin prisa sobre las calles de Seúl, como si el cielo mismo estuviera compartiendo la melancolía que ambos llevaban en el pecho. Entre la multitud y las luces tenues de una cafetería cualquiera, dos mundos que una vez fueron uno se cruzaban sin planearlo. Él, con el corazón pesado y la mente llena de recuerdos; ella, con la misma f...Leer más